Desde el momento que entre al local me sentí bienvenida. Las meseras me abrieron la puerta y me sonreían, cosa que no muchas personas hacen por desgracia. Nos atendieron rápido y la comida también salió rápido y delicioso. Nisiquiera tuve que pedir que me rellenaran el vaso de agua y en todo momento, la joven Deyka estaba servicio con una sonrisa! Definitivamente volvería!


