Fuimos el domingo a almorzar, pedimos los datiles rellenos y la sopa de tomate para comenzar, y despues mi esposo pidio el carpaccio de filete y yo las chuletitas de cordero. Muy bueno todo.No comimos postre porque hubiera sido demasiado. EL lugar muy lindo, recordamos cuando abrio como Astrid y Gaston, un restaurant peruano que increiblemente no pego. Espero que este si, los dueños al parecer tienen uno igual en Caracas. El servicio muy atento. Es in restaurant recomendable.
