Otra vez quedo satisfecho con los servicios de este restaurante que nunca me ha decepcionado. Desde el Valet Parking, los meseros, el Maitre d´, la comida y la música suave de piano. Todos apropiadamente vestidos. Limpio. Elegante. Cómodas sillas. Vinos de todos los precios. Logré probar el Mero en salsa de Albahaca y el Bacalao a la Portuguesa. Ambos muy buenos. Es uno de los lugarcitos que crónicamente visito.
