Fui con mi esposo al happy hour, el restaurante tenía un olor casi que a vomito y desde que llegamos nos incómodo. La mesera demoró mucho en notar nuestra presencia ya que le prestaba más atención a un cliente con el cual estaba coqueteando. Pedimos 2 tragos y se demoraron un siglo en llegar y el sabor fatal! No regresaría..
