Bellísimo el sitio. Una propuesta arquitectónica muy bien montada. El ambiente es genial, aunque las mesas de afuera parecieran ser un poco calurosas. Adentro es increíblemente bonito. La atención es A número 1 y la propuesta gastronómica es genial, sobre todo para quienes nos gusta el compartir y la picadera. El postre con helado, oreo, pop corn y sirop es alucinante! No lo puedes dejar de probar. Creo que de los sitios en San Francisco esta es una parada obligada. Definitivamente un lugar para volver!




