El lugar es moderno, pero al cabo de unos minutos empieza a notarse lo básico y feo del diseño interior. Demasiado ruido para mi gusto, ya que casi hay que gritarle al mesero para que reciba la orden. De ellos, ninguna queja; pese a estar lleno el local, estuvieron siempre pendientes y la orden llegó en un tiempo aceptable. Ordenamos los rollos Soy Nación y Godzila, y creemos que a alguien se le pasó la mano en la sal; en otras sucursales no se siente ningún rollo con tal nivel de sal, sin olvidar que la salsa dulce de por si empalaga. Los jugos naturales, deliciosos, pero rinden lo justo. En conclusión, no fue tan agradable la visita a esta sucursal.
