La parrillada que ordenamos estuvo normal nada especial, pero los mejillones estaban buenísimos. La atención fue excelente rápida, atenta e inclusive el mesero interactuó graciosamente con mi hija. El ambiente tradicional, muy familiar, aunque mi hija parecía referee de tenis en su silla de niños que es bastante alta y para mi gusto algo peligrosa.
