Volví a ir, ya que puedo decir que es mi restaurante favorito en Amador. Tenían música en vivo a buen volumen, el servicio atento, rápido y muy cortes. El ambiente excelente. Tiene vista al mar y a la cuidad sentado en las mesas del balcón, también tiene salón con aire acondicionado. Nosotros nos sentamos en la terraza disfrutando un hermosa atardecer. Pedimos unas margarotas muy frías y deliciosas y una bandeja de mariscos exquisita. De plato fuerte un langosta a la termidor (plato 5 estrellas) una entrañita imp. y unos langostinos a la diabla con el picante a su punto. Postre un tres leches que nos dejo sin palabras acompañado de unos capuchinos espectaculares. Recomiendo este Restaurante mil veces.!!!
