Parece ser el lugar 'in' del momento. Muy bien montado, un ambiente muy chic. Me encantó el trabajo 'verde' de la pared exterior q se ve a través del vidrio. Llegamos temprano (tipo 6 pm). A esa hora aun no había casi nadie pero aún así el servicio dejó mucho que desear. Por supuesto q al final de la velada, con el restaurante lleno, la atención empeoró. Sin embargo, la comida deliciosa. Pedimos cosas de picar: unas pozzetas muy buenas, una entraña con yuca servida con la técnica tampantojo, un coliflor caramelizado (donde mueren las palabras) y un tartar de carne también muy bien hecho. Probé un coctel de gin (Oxford algo) q también estaba exquisito. Repetible. Ojalá mejoren la atención.
