Al llegar el valet parking demoro en aparecer (solo eran dos señores para un sabado), la joven de la puerta estaba distraida y no se daba cuenta que estabamos esperando mucho para que tomaran muestro auto y no hizo nada para ayudar. Despues al llevarnos a nuestra mesa la senti seria y fria. Todo mejoro cuando llego el joven que nos atenderia, sugiriendo que tomar y las mejores entradas. Pedimos unas empanadas argentinas y unas mollejas acompañada de una media jarra de sangria blanca. De plato fuerte mi esposa pidio un pulpo y yo un corte de carne "Vacio". Pedi explicación sobre el mismo y me senti muy agradecido. Al final todo fue una velada estupenda con mi esposa.
