Fuimos a cenar al restaurante principal. Tienen comida para llevar, salones para pequeños y grandes grupos. El estacionamiento aunque amplio está lleno pues es compartido con otros locales. Uno es recibido por una Srta. que lo que hace es darle a uno la carta con una sonrisa que sale de sus dientes sin sentimiento. Las sillas son duras, desvencijadas y con baches en su barniz debido al uso. La alfombra principal que una vez fue roja y ahora es negruzca debido al mugre que han dejado muchos zapatos, no es agradable a la vista. La comida (léase Menú Número dos (para varios) dejó mucho que desear. Los rollizo de primavera fueron calentados calculo varias veces antes de llegar a nuestro plato. La sopita quiso llegar a verduras. El cerdo asado chino que conozco desde hace años brilló por su ausencia. Los camarones que aunque abundantes y no pasados fueron deteriorados por una salsa de tomate casi sin que la tocaran manos culinarias. Pareció que salió del frasco o tarro de mala calidad al plato. El camarero simplemente otro más. Fue una salida de las que considero un verdadero fiasco.
