Fuimos a conocer. El lugar es pequeño pero bien distribuido. De una planta. Tienen un menú vasto y variado, tipo peruano japonés. Pedimos de entrada unos coquitos de salmón, umm normalones. Mi novio pidió de plato fuerte, una corvina y yo también, la mía tenia leche de coco, pero no recuerdo el nombre. Pedimos unas limonadas con granadina. En conclusión, la porción buena pero el precio exagerado. La limonada, pequeña para el precio. Atención buenisima. Regresaría para probar los rollos y ya.



