Al llegar al lugar decidimos sentarnos en la terraza, pero debido al fuerte olor a cigarrillos pedimos que nos cambiaran de lugar. El mesero de la terraza fue muy amable y nos mostró el salón principal y el bar. El salón principal se veía un poco anticuado por lo que elegimos el bar que era más acogedor. Pedí el filete en salsa teriyaki y la carne estuvo perfecta. Suave y al término que la pedí. El pan de la casa me gustó bastante. No dudaría en regresar a este restaurante.

