Llegamos sin reservación, y no había Mesas disponible, pero el Capitán hizo su magia y nos encontró sitio. El servicio de primera. Empezamos por unos Dumplings de camarones q estaban expectaculares, con un toque de algas y unos mini Philly cheese steak (angus), muy ricos. Plato fuerte un Risotto de Langosta, que estuvo sencillamente exquisito, y un Ribeye con salsa bearnesa. Para cerrar pedimos un crema catalana. Definitivamente lo recomiendo!!!!!


