Fui a desayunar ayer Domingo, el restaurante estaba súper lleno. Había que esperar por mesa pero no había nadie dirigiendo a uno hacia ellas, osea había que buscar uno mismo la mesa. La comida es típica panameña y demoró un poco en llegar quizá por lo lleno que estaba el lugar. La chica que nos atendió no lo hizo con muy buena cara, puedo pensar que era que estaba abrumada por la gente. Nos retiró todo de la mesa, inclusive los vasos de agua sin preguntar y sin que se lo pidiéramos. Le hace falta mucho en el servicio!




