Me arruiné el día al volver a este lugar del cual tenía malos recuerdos. A pesar de seguir en la plaza y no sé debido la qué milagro pues sigue manteniendo sus deficiencias de siempre. Comida muy regular, sin cambios, sin innovación, sin mejoras. Un pan con pollo y curry verdoso amarillo en su interior sin ninguna delicadeza, con un aspecto que no quiero describir. Una ensalada marroquí vendida como una cosa buenísima, muy pero muy regular, la mesa de ensaladas léase lechugas, apio, zanahorias, aceitunas. El servicio peor que antes, meseras que se pierden y no llegan cuando se las requiere, aún con un restaurante relativamente vacío. El ambiente secundón me invita a no volver.
