Decidí ir junto a mi novia para una cena de día de semana, ya que no habíamos tenido la oportunidad de probar la comida de este lugar. Teníamos hambre y el tiro nos salió mal; tal y como ya advertían otros, la comida puede que esté buena (tacos al pastor y de pollo), pero es muy poca cantidad para el precio que tienen; para alguien que come en cantidad y prueba restaurantes variados, necesitaría pedir más de 6 tacos de tortilla blanca porque los de maíz se quedan en una muela. El lugar informal, al aire libre, con una mezcla entre el calor de la cocina y la brisa que logra entrar. La atención aceptable. Hemos considerado no volver.
