Después de escuchar tantas recomendaciones del lugar, por fin fui a "degustarlo". Fui un día de semana al mediodía, con lo cual el lugar estaba cómodamente espacioso; me advirtieron que suele llenarse, pero tuvimos mesa de una. Pedimos unas almejas a la napolitana como entrante. Aunque las almejas no eran excelentes, la salsa era excelente. Vinieron con unos conos de pan que iban genial para mojar en esa riquísima salsa. Después una pizza grande (16 pedazos) para dos. La mitad era bombola y la otra mitad siciliana. Las dos estaban buenas. La masa podría haber sido más fina y nos hubiera gustado más aún. El servicio simpático y a atento, de esos que se agradecen.


