No había vuelto a este restaurante desde hace unos años pero la comida sigue siendo rica y a buen precio. El Kafka si resultó estar un poco seco. Los postres estaban muy ricos y el té no necesita ni un poquito de azúcar. Está buenísimo como lo sirven. La atención es regular pero el ambiente es muy bueno y tarde en las noches tienen shows de baile.
