Fuimos a cenar, pedí langostino al ajillo, mar y tierra y para mi hija pedimos un spaghetti con mantequilla y pollo a la plancha, que no estaba en el menú. Puedo decir que el valet parking es pésimo, habían 8 o 10 valets sin hacer nada, ni si quiera se preocuparon en atendernos, así que parqueamos por nuestro lado, el servicio fue un poco lento para traer el menú y la comida, tomando en cuenta que no había mucha gente, pero el señor fue amable. La comida sí estaba buena. Tenían un brunch pero no se veía muy interesante.
