Hoy fui a Baloo Café, sucursal de Casco Antiguo, con mis amigas buscando una mañana bonita… pero terminó siendo una de las peores experiencias que he tenido en un café. El capuchino llegó tarde, frío y sin azúcar (la trajeron cuando ya habíamos terminado). Pedimos un café negro y trajeron otro capuchino aguado y sin espuma. La comida demoró muchísimo y tampoco estaba buena: el hojaldre estaba duro, mi plato sin sabor, y hasta tuve que bajar dos pisos a buscar sal porque el mesero estaba ocupado. Lo peor fue que, al pedir la sal abajo, le comenté al otro mesero: “Sabes, no creo que vayamos a regresar”. En vez de preguntar por qué o intentar resolver la incomodidad, respondió de forma grosera diciendo: “No me importa, yo no vivo de ti”, además de otras groserías hacia mi una cliente del sexo femenino que no voy a mencionar para no rebajarme a su nivel. En el lugar hay cámaras y espero que el dueño o los encargados se tomen el tiempo de revisar lo ocurrido que fue aproximadamente entre las 9:00 y 9:30 de la mañana de hoy, y sancionen a ese empleado grosero. Jamás me habían atendido así, menos en un lugar donde un desayuno cuesta más de $20 dólares. Con toda sinceridad: no regreso y no lo recomiendo. Si vas a pagar precios altos, esperas buen servicio, buena comida y sobre todo respeto.
