El domingo fui a almorzar con parte de mi familia y reservamos uno de los VIP.. cada ida a este restaurante siempre es una excelente experiencia culinaria... esta vez, probaba por primera vez el arroz con gengibre y pedimos el famoso pato Pekin, puerquito en salsa dulce, pollo con vegetales y no podia faltar el chow fun y la carne con mostaza y como siempre el té que es primordial en toda comida china.. la atencion super especial de Marcelino hace que nos sintamos tan a gusto como en casa.
