Es acogedor, me gusta el acceso visual a la cocina, visualmente la comida es un 10 y ni hablar del sabor, los huevos turcos estaban fuera de serie, la tostada de salmón buenísima. Y el café late estaba delicioso, lo repetí y no tuve que ponerle azúcar. A pesar de ser un lugar hunicado dentro de un hotel. La música estuvo super bien y la atención muy buena.




