Increíble servicio por parte de un mesero llamado Andrés (pienso que es colombiano) que nos relató brevemente sobre la historia del local, y nos atendió persistentemente. Una maravilla de servicio. En cuanto a la comida? Igual de buena, yo pedí un Fish & Chips y mi mamà un Cottage Pie - ambos platos excelentes. Un pescado jugoso y tierno, unas papas crujientes y gruesas, y el postre frío y caliente que terminó la noche en una nota altísima. Volvería, absolutamente.
