Comida
Servicio
Ambiente

Hay restaurantes que visitas una vez y olvidas, y hay otros que desde que cruzas la puerta sabes que van a quedarse contigo. Romero es de los segundos. Fuimos a celebrar el Día del Padre, y la elección no pudo haber sido mejor. El lugar tiene una energía particular: la decoración está cuidada al detalle, pero sin ese frío de los sitios que se toman demasiado en serio. Te sientes cómodo, acogido, como si el espacio estuviera diseñado para que las conversaciones fluyan y el tiempo se estire. La comida habla sola. Pedimos la pizza de trufas con miel y fue exactamente el tipo de plato que no olvidás fácilmente: la combinación de sabores es atrevida pero equilibrada, elegante sin ser pretenciosa. 10/10, sin dudar. Pero lo que de verdad sorprendió fue el servicio. Atento, presente, sin agobiar. Algo que, seamos honestos, no abunda en los restaurantes panameños y que acá se siente como parte de la propuesta, no como un accidente. Mi papá, que tiene buen ojo para los lugares nuevos, quedó encantado. Y eso, para quien lo conoce, dice todo. Ya es favorito de la familia. Volveremos pronto sin duda alguna!

Comida
Servicio
Ambiente
Ver más comentarios (716)
¡Tu navegador está obsoleto!

Actualiza tu navegador para ver esta página correctamente. Actualizar mi navegador ahora

×