Hemos frecuentado este restaurante por muchos años y siempre lo habíamos recomendado. Esta vez vinimos con visitas del extranjero y lamentablemente la experiencia no fue la esperada. Desde que llegamos, el olor dentro del local se sentía extraño y la iluminación estaba demasiado baja. La música tampoco iba acorde con el ambiente del lugar. El ceviche tuvimos que devolverlo, y las papas bravas daban la impresión de haber sido preparadas en aceite ya pasado. Además, el pulpo estaba excesivamente salado, con un sabor a sal marina demasiado fuerte. Nos da pena escribir esto porque guardamos muy buenos recuerdos del lugar, pero creemos que hay detalles importantes que deberían atender.
