Fui por un brunch/cumpleaños. Totalmente vale la pena el open mimosa. Si no te incomoda quedar happy desde medio dia, a darle duro. Los meseros veían la copa vacía y de una vez iban a cambiarla, vale la pena. La comida no es la más destacada del país pero sirve sin mayores inconvenientes. Se pasa buen rato y de día está nice porque los mosquitos están relajados, una vez fui de noche y tuve que pedir off (al menos tienen). El brunch vale la pena
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