El lugar es muy familiar y agradable para compartir. Pedimos el sartenazo, que tiene una porción bastante generosa: alcanza perfectamente para dos personas, o incluso una tercera si come poco. Lo único que no estuvo muy bien fue la atención, ya que solo había una chica atendiendo todas las mesas. A pesar de su buena actitud y esfuerzo por ser amable, el servicio se volvió lento y los pedidos tardaban bastante en llegar. En general, la experiencia fue buena por la comida y el ambiente, pero definitivamente mejorar el personal haría una gran diferencia.

