Pedimos una pizza Romana, y estaba riquisima. La comida no decepciona, la atención es buena y la comida salio rápido. Lo que no me gusto fue que metieron mas mesas, la sensación de estar apiñados o tener que levantarse para que otro pase o que el mesero o un comensal pase y te pegue en la silla a cada rato es lo que decepciona. La bulla era tanta que era casi imposible hablar, sin mencionar que es dificil estacionar aquí.

