Visitamos Flavors y la experiencia fue simplemente espectacular. Pedimos la changa con ropa vieja y los chilaquiles en birria, acompañados de un cappuccino y un café americano. Todo estuvo delicioso. La changa destaca desde el primer bocado: se siente el maíz fresco, auténtico, y la ropa vieja tiene una salsa llena de sabor, muy al estilo panameño. Lo interesante es cómo elevan el plato con ingredientes como arúgula, huevo y tomatitos cherry, logrando una combinación creativa sin perder la esencia tradicional. Los chilaquiles en birria fueron otro nivel: un plato grande, ideal para compartir, con textura crujiente y una profundidad de sabores increíble. Es de esos platos que quieres seguir comiendo aunque ya estés lleno. El café acompañó muy bien la experiencia, bien preparado y en su punto. Y cerramos con la Maceta de millonarios, un postre principalmente de chocolate que es toda una experiencia: te lleva directo a la infancia, con ese sabor que recuerda al Milo en polvo. Dulce, nostálgico y perfecto para terminar.



