Fui con una amiga, el lugar nos sorprendió al entrar, pasamos por el área foodie, llena de productos frescos y verduras, hasta llegar al restaurante en el segundo piso. Lo que pedimos estaba deli, deli, peto la tentación de la mañana fue la tostada francesa. La atención de Rachel merece mención especial, estuvo siempre amable y cordial. El área del restaurante es sencillo, pero acogedor. Quedamos en regresar para degustar otras opciones del menú.



