Hoy visitamos Toños y la experiencia fue mixta. Pedimos un omelette que estuvo bueno, pero nada sobresaliente. El jugo de naranja y el café negro también cumplieron, sin destacar demasiado. El ambiente es agradable, aunque durante nuestra visita había bastante ruido porque estaban martillando y reparando una puerta, lo que afectó un poco la experiencia. Algo que no nos gustó es que no se acercan a la mesa a tomar el pedido, lo cual puede resultar incómodo. En general, es un lugar aceptable, pero con varios detalles que podrían mejorar para ofrecer una mejor experiencia.

