La comida deja mucho que desear, el pescado en salsa de coco y mango tenia una salsa demasiado dulce, no tenia acidez, ni sal, ni sazón era solo dulce y francamente no sabia bien. Las arañitas estaban bien pero tenian bloques de masa frita sin calamar adentro. El salmón a la marisquera fue lo unico bueno de la comida. El.ambiente era atroz, las paredes cubiertas de un papel tapiz plastico que se ve viejo y da un visto barato, el techo tenia docenas de pelusas de polvo en las esquinas y en el aire condicionado, el local estaba lleno de moscas y los baños de hombres olian mal. Lo unico rescatable de la experiencia fue el mesero Eduardo, muy amable, consciente de todo y fue muy atento. Este local parece sufrir de falta de intereses de los dueños y falta de creatividad en la comida.
