Comida
Servicio
Ambiente

He vivido una experiencia hermosa y auténtica, de esas noches que se quedan en la piel y en la memoria. De entrada pedí el Carpaccio di Carne… ¡súper riquísimo! Finamente cortado, fresco y perfectamente equilibrado. Y el pan… tengo que decirlo: casi muero de lo delicioso que estaba. Es de esos detalles que despiertan los sentidos desde el primer momento y te hacen saber que estás en el lugar correcto. De plato fuerte pedí el PESCE FRESCO DEL GIORNO: un pescado entero, fresco, servido sin espinas y cocido al vapor en su punto perfecto. Jugoso, delicado y lleno de sabor. Cada bocado era una explosión sutil pero profunda, de esas que te hacen cerrar los ojos y simplemente disfrutar. De postre, el tiramisú (y siendo fan exigente) estaba delicioso. Cremoso, con el balance ideal entre café y dulzor, suave y envolvente… de esos que no quieres que se acaben. El servicio 10/10: atentos, amables y siempre pendientes sin ser invasivos. El ambiente 10/10. Primero estuvimos en el salón y luego pasamos a la terraza frente a la piscina… déjenme decirles que el lugar enamora. Con la luna como testigo, la velada se volvió aún más especial. Fue una experiencia intensa, sensorial y absolutamente inolvidable. Sin duda, volvería.

Comida
Servicio
Ambiente
  • Pesce Fresco
  • Carpaccio Res
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