Tenia tiempo queriendo ir y el lugar nos encanto, las mejores empanadas argentinas que hemos probado, las arepas igual, cerveza bien fria y el dia que fuimos tenian promoción de vinos. Adicional, la atención de la salonera fue 10/10. Lo único negativo fue el joven salonero ( fulo de cabello largo) que desde que nos recibió en la entrada fue grosero. Desde un inicio le dijimos qué teniamos reserva y dijo que eso no le salia en el sistema y consultó que quién lo habia confirmado, a pesar de que le enseñe el correo que claramente decia RESERVA CONFIRMADA. Luego de eso, queriamos una mesa cerca de la barra y nos indicó que todo estaba reservado y nos dió una mesa lejos. Cuándo llegamos solo habia 1 mesa llena en todo el local y a pesar de que SI teniamos reserva igual nos sentó lejos. Pasamos 1 hora y media y de todas las mesas que supuestamente estaban eservadas solo se ocuparon 2. Lo peor fué que llegaron parejas muchoo después que claramente dijeron que NO habían reservado y tuvieron mejores mesas. Por detalles como estos los locales fracasan. Obvio por personas así no volveremos.
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