Hacía mucho que no íbamos a Romero. Somos muy conservadores y las mudanzas nos alejaron. Quisimos pasar un raro distinto y lo logramos. Carpaccio di manzo, ravioles Alfredo, con ensalada y pollo. Vino italiano blanco. Suave al gusto. Y un excelente pianista amenizando ka velada. Volveremos
