Quería que me encantara la verdad pero comí el pollo frito coreano, las carimañolas, los baos de cerdo y la hamburguesa que ganó el Burger Week. Dejamos 3/4 de la comida, estaba demasiado sazonada. Todo por algún motivo venía con pepinillos y no nos advirtieron ni lo decía en el menú. Tomamos un par de mordidas y sentimos que eran muy fuertes los sabores, nos quitó el apetito. El servicio fue bueno la verdad y el café estaba bien pero no volvería a comer.
