Un amigo lo escogió para celebrar mi cumpleaños, el. Lugar es acogedor, al aire libre cubiertos por un árbol de mango frondoso, ambiente oscuro y música relax. Tienen tanto cócteles como tragos tradicionales. De comida no truenen platos fuertes como tal para sí buenas opciones para compartir. Arranqué con un The gentlemen, fuerte 10/10, compartimos los nacos, favoritos del grupo, los chiken tenders, los shrimps tempura (mis favoritos) y los crock & roll (saber bien fuerte del queso), cerré la noche con un Dejavu, muy bueno. Lo mejor es que no te cobran descorche del pastel. Único detalle en contra como había llovido y hay tierr6por el árbol, había algún mosquito molestando, por lo demás hay vale parking, me ayudo con el pastel, el encargado muy amable, servicio rápido y si llueve habilitan un área cerrada. Volvería




