Conozco este lugar desde que se situaba en su ubicación original hace algo más de 15 o 20 años y siempre ha sido una buena opción para desayunar, almorzar o cenar en familia en un ambiente relajado y tranquilo, alejado del ambiente bullicioso y muy concurrido de la mayoría de restaurantes de la zona; no obstante, en esta ultima visita me fuí un tanto decepcionado con la atención y el aseo del lugar. A pesar de que no había mucha gente, los meseros nos ignoraban, por lo que tuvimos que llamarlos. Al acercarse uno, no hubo saludo de bienvenida, limitandose a un "digame" con cara de pocos amigos. A pesar de ser un lugar habierto, se siente un desagradable olor a humedad y a piso sucio, por lo que recomendaría fregar los pisos con más frecuencia, igual que aplicar limpieza a las mesas con algun desinfectante aromatico. El Pescado Frito bueno como siempre, igual que los Patacones y la Yuca Frita.

