Me encantó el ambiente: el aire fresco, los árboles y ver pasar los barcos crean una experiencia muy relajante. Es un lugar perfecto para disfrutar con familia o amigos, acompañado de buena música y una vista hermosa. La comida está buena —probé el ceviche y los patacones, todo estuvo fresco y bien presentado, lo que realmente destaca es el entorno y la atmósfera del lugar.

