Justo en la entrada de la rampa de San Felipe, es una de las más gratas sorpresas en casco. Fuimos un jueves, desde la entrada el trato fue excelente y había música en vivo. la comida desde el pan casero, pasando por las croquetas, las papas bravas, el salmón y el postre todo estuvo excelente. lo más importante que por el lugar, ambiente, atención y comida los precios no son exagerados, 100% repetible.




