¡Divino y especial! El ambiente es súper cálido y bonito, elegante pero acogedor con sus luces tenues y música instrumental. El servicio muy bueno, todos muy atentos y la comida… DELICIOSA 💚 Se siente el profesionalismo, el arte y el amor en cada bocado, todo artesanal y bien hecho. Nos encantó la pasta con frutos del mar (la salsa sublimeee), la ensalada chevre (una melodía de sabores y texturas) y la tarta tatin (tradicional francesa) para cerrar con broche de oro nuestro aniversario! Sin duda volveremos!



