




| Comida | Servicio | Ambiente | Precio | Votos |
|---|---|---|---|---|
| 4.3/5 | 4.1/5 | 3.8/5 | $37 | 66 |
Este restaurante es un clásico muy elegante y con un ambiente tranquilo para una cena, me gusto que desde el valet parking son super atentos. Pedimos para iniciar un carpaccio de res que estuvo bien pero era escaso... de plato fuerte pedimos arroz negro de calamar que estuvo delicioso, algunas veces este plato lo hacen con el arroz demasiado crudo y este tenia un buen punto. La carta de vinos es amplia, los meseros perfectamente entrenados en la presentación y siempre pendientes del servicio de la mesa en general no se espera menos por lo que se paga. Después de cenar uno puede trasladarse a la terracita que esta muy bien y pasar un rato más relax con algo refrescante. Interesante.
Caro, es bueno, pero es caro, la paella estaba buena, excelente atención, el ambiente es muy bueno, es ideal para una reunión de negocios.
El lugar es muy agradable. Pedimos paella pues se supone que es una de sus especialidades pero no fuimos capaces de comerla pues estaba muy salada!
El lugar se ve medio antiguo en su decoración.
La comida es buena y servida a tiempo.
Los meseros muy amables y pendientes de que todo esté bien y que uno se sienta cómodo.
Me encanto ir a este restaurante la atencion es espectacular la comida es excelente
Servicio agradable y continuo, se te aparece todo de quién sabe.
Sin duda uno de mis restaurantes favoritos de Panamá. Sencillamente, porque es un restaurante que se reinventa continuamente sin comprometer sus altos niveles de calidad. Sé de primera mano que prefieren no servir un plato antes de entregarle algo menos de excelente a sus comensales. Ahora mismo están en remodelaciones sin dejar que afecte el servicio y el sabor de la comida, no puedo esperar a que esté completada la nueva terraza y la cava con menú de degustación.
Este es un restaurante que presenta cosas que no se pueden comparar con otros restaurantes porque están a mundos de distancia en calidad y sabor, por ejemplo el ya nombrado caso del pan (gallego y español) especiales y únicos.
Sin embargo, no lo considero un restaurante caro debido a la relación precio/calidad que al ir a otros restaurantes quedo anonadada por los precios por productos que no lo valen.
A mi parecer El Bodegón es un restaurante que a pesar no estar en la perfección, siempre se dirige hacia ella en su búsqueda de complacer a sus clientes que se convierten en sus familiares y por conseguir un nuevo nivel culinario. Los felicito y no pasa un día que no los recomiende.
Desde mi llegada a Panamá El Bodegón se ha convertido en uno de mis restaurantes más admirados por su grandeza culinaria. A mi nunca me han fallado en la mesa y la verdad es que cuando dirijo mis pasos a este lugar se que voy a pagar una cuenta onerosa pero es que para mi vale cada centavo que se paga.
La selección de materias primas de este restaurante es de un nivel de exigencia único, desde los mariscos mayores y menores a las carnes de ovino y vacuno. El pan gallego es sin duda el mejor que se puede encontrar en el país, conseguir un pan así no tiene precio. Yo pido ración triple y lo que sobra me lo llevo a casa para cenar.
El centollo que sirven es el mejor y más fresco que yo haya comido. Los langostinos buenisimos y si en los entrantes nos vamos por pulpo, las célebres almejas con chorizo y maiz, croquetas de mero o las conchuelas, en ninguno de estos casos jamás he salido triste.
En los principales todo depende del cochinillo, si lo hay, me tiro de cabeza por una ración, es simplemente inimitable y todo porque se que cada mes hacen selección en una finca del interior como si fuera un pase de modelos, el horno se encarga luego de poner al animal crujiente en el cuero, y tierno y jugoso hasta el extasis en su interior. ¡ Riase usted de los cochinillos segovianos, en Panamá estos señores los superan !
Cuando no hay, el mejor sustituto es la espaldita de cordero lechal o las chuletas, otra delicia, y el ribeye a la pimienta. De postres el fondant de chocolate con vainilla y para acabar un buen pacharán.
Cada vez que como en El Bodegón rememoro las palabras de Santi Santamaría en su libro "la Etica del gusto" y pareciera que a diario el duo Barreiro-Perrino pone en práctica esta filosofía de calidad y más calidad. A mi y a mi esposa nos tienen conquistados.
La carta de vinos está bien seleccionada, sobre todo en los españoles. Una clave, en este caso vale la pena pedir los vinos más lujosos ya que claramente aplican menos margen que en los económicos.