El lugar es bonito y de espacios bien distribuidos, un menu con fuerte tendencia italiana pero opciones que se salen por interesantes. De las entradas recomiendo el Tartare de atun, muy bien acabado, interesante fuciones de sabores, tambien tienen unos papines rellenos decamaron hermosa presentacion.
El risotto de langostinos y vieras es muy bueno, cremoso y mojadito muy buena fucion de sabores. Buena propuesta de vinos y buen servicio. El baño es limpio y agradable... Este punto es importante para muchos.
Los platos son de sabor, textura y presentacion muy italiano, todo bien ejecutado, no muchos vinos para escoger ni el menu de comida es tan extenso, lo bueno de esto es que es casi garantia de que lo que se sirve es muy bueno y lo logra. Recomiendo la entrada de berengena con salsa de tomate y queso, simplemente decicioso.
Linguini con langostinos muy rico. el servicio no es el mejor y es un lugar reducido.
Segunda visita a este lugar, que lo unico que tendria que objetar son sus horarios. Por lo demas, la calidad de sus postres, la especialidad de la casa. Bonitos ambientes, cuidado por el detallle, calidad y acabados.
Barritas de limon, Rollos de canela, Red velvet con relleno de crema de coco y nueces y muchas bebidas calientes y frias, lo recomiendo!
Mi segunda visita a este lugar y por su hubicacion volvi, Las entradas son buenas todo de corte mediterraneo, carta de vinos bastante reducida pero de buena calidad. Las raciones no son abundantes Vs. Costo me parecen un poco caras, Por el ambiente y servicio tan agradable regresaria.
La primera vez que lo visite en domingo, no estaba nada lleno lo que nos dio tiempo y espacio para conversar, ese día solo probé entradas y ensaladas con vino, todo muy bueno. Me gustó tanto el ambiente que decidí celebrar una reunión de fin de año en el lugar, esta vez en la terraza súper cómoda, agradable para pasar con la familia o amigos. Entre las entradas puedo destacar los rollos de berenjena, hay una entrada de queso feta picante delicioso pero solo si no te molesta el picante, los rollitos de wanton rellenos de aguacate no me parecen tan interesantes ni las arañitas de hongo.
Los platos fuertes son sabrosos pero nada es muy estridente, La corvina en salsa de coco bien ejecutada, pero ya conocida, y la cacerola mediterránea rica, aunque los garbanzos subidos de sal no me terminaron de gustar. Hay días en la semana que ofrecen Narguila de cortesía. El ambiente es muy agradable y tranquilo.
El lugar esta bonito para relajarse con amigos o compañeros de trabajo, no lo recomiendo para niños. OJO: si no se tiene mucho tiempo, mejor no lo intente!! Prefiero el ambiente del interior, es amplio, moderno y agradable música, de ambiente bohemio, la comida bien sazonada, a buen término y buena fusión de sabores. Lo malo del lugar es que llega al estar lleno de comensales el servicio empieza a deteriorarse, Al inicio la chica nos atendió a "cuerpo de rey “pero al pasar el tiempo y empezar a llenarse, se volvió un caos!
Por la ubicación los platos amigables y para compartir lo recomiendo, pero el servicio tiene un gran campo para mejorar.
Este lugar ha ido ganando popularidad entre los seguidores de la gastronomía peruana una de las más extensas en el mundo.
Es comodo no ostentoso y familiar. Están muy bien organizados tomando en cuenta la cantidad de platos que ofrecen de las veces que he ido, cada platillo está bien definido y el sabor no varía de visita en visita, como pasa a veces.. Entre las entradas que recomiendo por supuesto el ceviche mixto, el caldo de mariscos es excelente un dejo de sabor oriental, denso pero ligero al paladar pero no pierde el toque familiar por el cilantro, la Causa muy bien ejecutada. No recomiendo el ceviche frito, un poco grasoso y acido, es cuestión de gustos.
Platos fuertes he probado varios y me sigue gustando le arroz verde, el arroz negro ambos asopaditos pero con sabor contundente y El seco de carne. En general los mariscos son un hit! Todo tiene muy buen precio.
Luego de algún tiempo tratando de reservar lo logramos,
Al llegar al lugar te recibe el estacionamiento de gravilla, que para los zapatos de tacón de una dama no ha de ser muy agradable.
Nos tocó una mesa justo a la salida de la cocina, pedimos cambio y el maître nos ofreció otra un poco más alejada de aquella luz blanca fluorescente.
Entradas el Adámame debo decir que es el mejor que he probado. Taquitos de pato su carne firme pero suave por dentro las tortillas un poco más gruesas de lo que deberían, si se nota que son artesanales, la salsa para acompañar es una mezcla de las que vienen ya hechas en el súper chino o sea que no me impresiono, las Samosas estuvieron bien también pedimos Gyosas rellenas de cangrejo y camarón nos gustaron, firmes al vapor y el relleno.
Platos fuertes aquí hubo un hito, nos decidimos por un filete de cerdo: milanesa bastante insípida y delgada, Repollo japonés picado en juliana sin aderezo y vegetales salteados en aceite de ajonjolí sobre calentado (amargo) salteados con semillas de ajonjolí blanco negro, sobre “arroz Jazmín” sobre cocido con mucha agua y sin sabor muy alejado del tradicional toque de vinagre blanco o jazmín alguno, es decir un arroz simple empegotado… y una salsa con sabor a Worcestershire.
Nunca había mandado un plato para atrás –la cocina- pero en esta ocasión lo tuve que hacer, pedimos otro plato en su lugar, “Curry massaman de camarones” 3 langostinos en un pincho bien limpios y en termino perfecto de cocción, dentro de una caldo espeso de leche de coco, curry rojo lemongrass y pepitas de marañón trituradas, este estuvo mucho mejor logrado.
Vino Argentino para acompañar, no pedimos postres luego de la experiencia no quisimos experimentar ya más.. La atención muy buena amables y cordiales a pesar de los desaciertos en el menú. Nota** Hay Personas que no acostumbra visitar el toilette en los restaurantes, NO lo recomiendo, sin muchos detalles, el toilette con lavamanos compartido no hace justicia al lugar.