La comida era muy poca y a mi juicio la presentación no va acorde al precio. Pedimos unas sopitas de maíz que eran pequeñas y muy caras, por ejemplo. Hasta el café expreso estaba demasiado caro. Definitivamente que los precios que cobran no van acorde con los platos presentados, ni en sabor ni en calidad, ni la cantidad ni el lugar/decoración justifica lo que pagas.
Me fui con gran decepción. No voy más- Ni siquiera tomamos vino y salio a $50.00 por persona y no impresionamos a nadie.
El Restaurante nos parece espectacular, estuvimos en la terraza con una atardecer propio de la estación. Pedimos picadas con pulpo al ajillo y una gambas que estuvieron espectaculares. La recomendación de quien nos atendía con el Vino Santa Margarité fue muy atinada al igual que la tortilla española. El ambiente super agradable, muy bella decoración hicieron de la estadía un momento relajante y a todos nos gustó.