Fuimos una amiga y yo un viernes en la noche.
El restaurante estaba llenísimo, aún así rápidamente nos buscaron mesa y nos atendieron.
Yo comí los gnocci bolognesa, buena porción, los ingredientes se sentían muy frescos.
La comida estaba bien, no espectacular pero bien.
Buena ubicación, hay estacionamiento !
Pero al menú le faltan opciones por lo que me decidí por la hamburguesa.
Creo que es la mejor carne de hamburguesa que he comido en mi vida !
El lugar es bien relajado y cómodo. No tan relajado para camiseta sin mangas sin embargo había alguien así - asumo que era un turista. Que feo.
Anyways, la comida estuvo muy buena: bien presentada, a tiempo, porciones generosas y deliciosa.
Downfall: el servicio. A pesar de que llegamos y el sitio estaba vacío el mesero demoró en atendernos y para pedir postre y la cuenta fué un suplicio.
Super fun para ir con amigos y pasarla bien.
Es un ambiente agradable con servicio esmerado.
Uno no se da ni cuenta.... solo cuando vas por el plato número 8 - de la cantidad de cosas que has comido.
La comida siempre fresca, creativa y bien presentada.
Siempre que puedo regreso a Manolo Caracol !
Nos recomendaron este restaurante y decidimos probarlo.
Llegamos y nos recibieron en la puerta, a pesar de no tener reserva nos sentaron enseguida.
La atención fué MUY MUY buena, los meseros estaban pendientes de todo.
Conocían bien la carta ya que hicimos varias preguntas y supieron explicar muy bien e hicieron recomendaciones en cuanto a qué pedir.
Pedimos dos entradas: pan con tomate y huevos estrellados con chorizo.
Luego ensalada, arroz negro y pasta - no dejamos nada, la comida estuvo buenísima. Vale la pena ir a conocerlo.
Salimos a cenar para celebrar el cumpleaños de la mamá de mi esposo.
Nos sentamos adentro para evitar a los fumadores en la terraza, éramos un grupo de 10 personas.
La atención fué inmediata y buena. Había un grupo tocando en vivo que le daba un ambiente festivo y agradable.
La comida la trajeron a tiempo y las porciones de las entradas como la de los platos fuertes eran muy generosas.
Todos los presentes quedamos muy satisfechos con la comida.
Aquí me tomé la mejor limonada de mi vida: con coco !
Ambiente agradable y relajado con un jardín sencillo y tropical.
Es un espacio cómodo no pretencioso, decorado con buen gusto.
La atención fué maravillosa, siempre tuvimos personal pendiente de nuestras necesidades.
El servicio fué rápido y la comida fresca.
Limonadas, ensalada de palmitos y medallones fueron nuestra selección la cual fué acertada: todo estaba rico.
Al final, con la cuenta un detalle agradable: galletas de chispas de chocolates para cada uno ! - cortesía de la casa.
Céntrico, cómodo y sencillo.
La comida estaba espectacular: los panes son una delicia: el brioche y sobre todo el de yohgurt están inesperadamente deliciosos.
Seguido por una crema de zapallo cortesía de la casa.
Eramos 4 personas y todos quedamos encantados con la comida, su presentación y el sabor.
Nuestro única observación fué que demoraron bastante en servirnos y que el servicio no estaba de acuerdo con el resto del local.
Tenía muchos años de no visitar Las Bóvedas.
Llegamos pasada las doce mediodía y fuimos los primeros clientes.
El lugar mantiene su encanto inigualable, el sitio lo mantienen en mágnifico estado.
Nuestra comida demoró un poco en salir: pesca del día- corvina con vino blanco, pato y filete portobello.
Mis compañeros me comentaron que la salsa de la corvina era algo espesa pero de buen sabor y que el pato estaba muy bueno.
Mi elección fué un filete portobello bien cocido, el cual estaba delicioso !
Creo que este restaurante vale la pena visitarlo mas de noche que de día.
Este lugar sigue siendo bueno.
Regresé a este lugar con el objetivo de probar algunos platos que no había probado antes.
Pedí la crema de zapallo es todo un éxito, estaba fresca y el sabor exquisito.
Mi plato fuerte fue la pasta rellena de queso - buena porción solo un un poco baja de sal-
Finalmente el postre en donde el helado de albahaca fué el protagonista...
Exito total.
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