El ambiente es informal y acogedor, pocas mesas por lo tanto es mejor reservar. Las tapas hechas en el momento, y muy buenas. El tinto de verano para los que lo tomaron a semejanza española, pero el menú de vinos muy pobre y con pocas alternativas, pero se pasa muy bien. Atendido por los propios dueños y los saloneros muy atentos. Claro que volveríamos y lo recomiendo
Escogimos este restaurante porque hemos ido en dos ocasiones anteriores y esta vez para celebrar un onomástico. Fuimos 9, pedimos de entrada patacones con langostinos y una tabla de chorizos, muy bueno las dos entradas. De plato fuerte se degusto el salmón, la corvina panko, costillitas, calamares rellenos de risotto nero, langostinos y costillon.
Todo estuvo excelente, solo que los que comieron la corvina no la encontraron como la esperaban.
Pero en resumen este restaurante tiene un menú variado o ecleptico, con buena relación costo porción. Pero la atención dejo mucho que desear porque el mesero estaba como en la luna, no aterrizaba y se demoro mucho en servir el segundo plato.
Fuimos para almuerzo, no eramos mas de dos mesas. Su ambiente esta mas dirigido a bar que a restaurante. Tiene un menú de Tapas bastante amplio. Pedimos varias de ellas pero no nos sorprendió', croquetas de jamón, pulpo, papas a la brava y almejas al ajillo. La mejor de estas fue el pulpo que venia en una cama de berros con una salsa de vinagre balsámico.
Ademas pedimos un filete con salsa de queso y un risotto de espárragos y hongos. Lo que mas nos impresiono de los platos principales fue el filete.
Es un restaurante muy acogedor, de ambiente cálido, atendido por una familia alemana. Pedimos dos platos una milanesa de pollo con papas al estilo alemán(en dados y con finas hiervas) y un cerdo en salsa de hongos y crema con pasta. La milanesa estaba normal mas no sorprendente, la papas me vinieron con un toque picante y le cerdo estaba mejor. De postre nos comimos una compota de frutos del bosque con helado, muy rica.
Regresaremos a probar nuevamente
La calidad y la variedad, como el precio justo, de la comida Hindu nos presenta Masala. Fuimos cuatro y degustamos El Codero, el pescado y pollo Tandury, asi como entradas y de coctel el Lassi Coctel.
Es un viaje directo a la India donde a través de los sabores que nos presenta nos despierta todos los sentidos.
Lo bueno es que se puede pedir los platos con o sin picante.
Volver es inevitable.
Aprovechando la cercanía del 14 de julio, decidimos cenar en Le Refine. Pensamos que deberían tener un menú especial por la Toma de la Bastilla, pero quede totalmente desilusionado. Esta era la segunda vez que iba, el menú es pequeño, y al contrario de la primera vez, dos de los platos, el que ofrece pargo y el estofado de cerdo, no lo tenían. Pedí nuevamente el camembert y me decepciono, ya que parece que otro chef(que no debe ser francés) lo elaboro. También pedimos unos espárragos y no estaban bien procesados e insípidos. Mi Plato principal y el de los demás tampoco impresiono, como la primera vez.
Lamento que la calidad haya decaído, siendo el único restaurante que supuestamente es Francés.