Solo fui y compré un cupcake de chocolate, que estaba muy bueno, suave y el icing no empalagaba. Tienen una gran variedad de dulces y hasta unos mini dulces creo que de banana o zanahoria muy curiosos, cerca de la caja. El lugar es muy acogedor.
Es la segunda vez que visito este restaurante. La comida es buena, con variedad de platos italianos. Pedí los gnocchis y una pizza de combinación (pollo, hongos, jamón y tocino) que estaban en su punto! El servicio fue bastante rápido y atento. El ambiente es muy agradable con música jazz suave de fondo y una vista inmejorable de la ciudad de Panamá. No entiendo por que está vacío la mayoría de las veces, porque la comida, precio, ambiente y servicio son buenos. Más publicidad quizás?
Fui hoy y me gustó muchísimo. Es super pequeño pero decorado muy lindo con CDs viejos de musica y memorabilia cubana. El servicio no es el mejor ni el peor que he recibido en restaurantes en Panamá. La comida está muy rica. De entrada pedimos un plato de picadas mixtas que traía chicharrones, masitas de puerco, croquetas y unas bolitas fritas de otoe, suficiente para 2 ó 3 personas. De plato principal pedí Masitas de Puerco (puerco liso sazonado al estilo cubano) moros con cristianos (arroz con frijol negro y pedacitos de puerco/tocino) y yuca al mojo. Como leí en otro post la yuca no era nada del otro mundo pero el arroz y el puerco estaban para chuparse los dedos!!! Mi acompañante pidió pernil el cual traía las mismas guarniciones y estaba super suave y jugoso. Delicia!! Los platos principales oscilan entre 8.50 a 10.00. Ofrecen varios tragos y cocteles también. El dueño (cubano obviamente) muy amablemente pasaba de mesa en mesa saludando y deseando "buen provecho" a los comensales. Había música y videos de la cubanísima Celia Cruz lo cual brindó la atmosfera exacta para este restaurante. En mi próxima visita quedé tentando en pedir un emparedado cubano!! Volveré y les contaré.
Voy a menudo a esta panadería/restaurante. Sus empanadas son riquísimas, en especial la de espinaca. El croissant de chocolate es el mejor de Panamá. Hoy fui a la hora de almuerzo y me comí una hamburguesa con queso y champiñones. Muy rica. De postre mi favorito es la galleta de brownie. El lugar es muy concurrido por trabajadores y estudiantes de Ciudad del Saber, Clayton, pero la fila avanza rápido pues tienen 3 cajas registradoras.
Bueno después de leer el "hype" de los comentarios decidí ir ayer y para mi decepción no me gustó ni el servicio ni las pizzas. Nada que ver con esas pizzas, he probado mejores. Mi pizza que era una combinación de prosciutto, alcachofas, maíz, albahaca y otros ingredientes estaba aguada ("soggy") en la mitad. Fatal! Mi acompañante pidió una pizza carbonara, la cual probé y tampoco le gustó. Los meseros deben ser un poquito más educados y tener sentido común de que si te acaban de dar el menú, no tomarte la orden un minuto después (si no has tenido tiempo de ni siquiera girar la página del menú) y apurarte diciendo "tenemos muchos pedidos a domicilio así que mejor es que pidan rápido. " WTF!! Entonces simplemente atiendan a domicilio y no sirvan mesas! Y esto lo escuché de varios meseros a clientes que estaban en mesas al lado. El ambiente me lo imaginaba peor según las descripciones que había leído, pero no es tan feo. Lo único positivo es que el menú incluye más de 30 tipos de pizzas. Quizás tuve mala suerte esa noche? Tengo que pensarlo dos veces antes de darle otra oportunidad a este restaurante.
Comida India a muy buenos precios. De entrada pedimos unas samosas hiper spicy pero ricas (ojo toda la comida está bien spicy). Ofrecen de todo tipo de "panes" hindostanes: chapati, naan, etc. Pedi un butter chicken con arroz basmati que estaba bueno. Una bebida que creo que era mango con yougurt complementó perfectamente. Mi acompañante pidió un cordero, que no encantó. El servicio fue muy atento.
El lugar está decorado de forma muy bonita con colores claros y moderno. Recuerda a las tiendas de cupcakes en el exterior. Pedí un cupcake de red velvet con icing de buttercream que estaba bastante malo. Nada del otro mundo y muy empalagoso. Para llevar pedí uno de chocolate con icing de chocolate que estaba un poquito mejor. Cada cupcake cuesta $2.00. No soy repostero, pero estoy casi seguro que el clima en Panamá es lo que impide que los cupcakes y otros dulces queden y sepan a los que se comen en otras latitudes. Pero en general "nice try".
Lugar pequeño pero agradable. Servicio un poco lento debido a que son pocas las meseras. La dueña ayudaba y nos atendió bastante rápido. La comida está muy muy buena y porciones más que generosas! Riquísima comida peruana. De entrada pedimos el ceviche de corvina a la huancaina que estaba delicioso (los ceviches alcanzan para dos personas). De plato fuerte pedí un ají de gallina que tenía un sabor super delicado. Mi acompañante pidió una "jalea de mariscos", el cual es un mixto de mariscos apanados con una salsa especial con cebolla morada. Estaba riquísimo! Repito que las porciones son grandes y para nada caras. Todo esto lo baje con "chicha morada" muy refrescante. Lo recomiendo! Lo único que vi raro es que cierran a las 9:30 p.m (en sábado?).
Esta es la segunda vez que voy y las pizzas siguen siendo muy pero muy buenas. Variedad de pizzas deliciosas! Recomiendo la Tabla Brava de entrada, la cual es una combinación de tapas con sabor muy delicado. He probado la pizza de pollo florentina riquísima, pero mi favorita es la de hongos portobello y jamón serrano con tomate confitado. De muerte lenta. La sangria roja es una buena bebida para acompañar. El lugar, que ocupaba la antigua Cerveceria del Decapolis, es muy cómodo y decoración relajada pero "avant garde".
El lugar en sí está normal, pero demasiado iluminado para mi gusto. La decoración es predominantemente de color naranja prendido. El servicio estuvo bien, muy atentos todos tanto las camareras como el dueño del restaurante. Tenía muchas esperanzas puestas en la comida pero la verdad es que ésta está muy "plain", le faltaba más "punch". De entrada pedimos unos pinchos de Chicken Satay, vienen 3, el pollo sí estaba jugoso, pero la salsa de maní le faltaba intensidad, casi no sabía a maní. Pedimos también unos Thai Money Bags(wantones de puerco y camarones), que fue lo que más me gustó. Yo pedí un Masman Curry con pollo, y quedé bastante decepcionado, pues es mi plato favorito cada vez que voy a un restaurante Thai en el exterior, lo sentí demasiado aguado y el sabor a maní se evaporaba rápidamente, brillaba por su ausencia. El arroz blanco de jazmin era lo único que salvaba el plato. Mi acompañante pidió un Cashew Chicken Stir Fry, que carecía de sabores intensos como suele ser la comida Thai. En conclusión, tienen que meterle más amor a la comida para poder recomendar el lugar.
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