La entrada que ordenamos mi novia y yo fue lo mejor de la noche. La comida también estuvo buena, pero no al nivel de la entrada. Ordenamos unos tostones rellenos de pollo y de cerdo que estuvieron deliciosos. El refrito que rellenaron esos tostones estuvo crujiente y con el sabor allí (cosa que puede perderse con la sobrecocción de los vegetales). De plato fuerte ordenamos un churrasco y una lonja de cerdo asado a la cubana que de sabor estuvieron excelentes ambos. Sin embargo, cuando mi novia le preguntó a quien nos atendió cuál era más suave entre el bistec y el filete, este respondió el filete (churrasco), el cual por la misma característica del corte (esto lo aprendimos luego) es algo chicloso y nervioso. Fallas allí para el tema del servicio. Los acompañamientos fueron unos moros y cristianos con yuca y una ensaladita, todo bien pero nada fuera de lo común. De postre tuvimos un flan de cajeta que era bueno, pero de nuevo, nada sensacional. Eso sí, la relación precio/calidad/cantidad es buenísima!
El servicio fue bueno, esmerado, aunque con ciertas fallas puntuales para refill de agua, para traer la cuenta o para la sugerencia sobre cuál corte de carne era más suave. Además, cuentan con una limitante de estacionamientos que puede ser caótica cuando restaurante y bar funcionen a la vez.
El ambiente es sobrio, pero elegante, en el sentido de que te da esa sensación de intimidad que uno quiere y que el restaurante desea proyectar. Aparte del salón principal, tienen salones de reservado para grupos mayores, y en la parte de arriba tienen un karaoke bar, totalmente separado del restaurante (la bulla no se escucha, al punto que nos dimos cuenta de su existencia casi al salir del local, que fue que preguntamos).
En lo personal, vi entradas que me llamaron la atención para volver (tamal en cazuela, saladito faro, cebiches). La comida invita a ir al mismo y recomendarlo, haciendo la salvedad al local que deben mejorar el servicio y el tema de los estacionamientos.
Fui a almorzar sin ninguna idea previa de qué era lo que podía esperarme, salvo el hecho de que era de comida española por ver el menú en su página web. Comentaré y evaluaré la taberna como un lugar para comer.
Ordené una sopa de garbanzos con chorizos que estaba bien, ni fuera de serie ni mala pésima, simplemente bien. Las papas bravas estuvieron igual, no pésimas pero nada fuera de este mundo.
El servicio brindado fue inaceptable. Me senté, ordené mi comida y la misma demoró, lo que yo considero, una eternidad para algo tan sencillo. No concibo que una sopa de garbanzos y chorizo demore 20 minutos en ser servida, ni que unas papas bravas demoren 30 minutos. Además, el mesero me sirvió agua, me tomó la orden y desapareció hasta cuando trajo la comida. Y luego de eso volvió a desaparecer hasta que terminé mis papas bravas y se llevó todo de la mesa. Para rematar, luego de comer le pedí un refill de agua (no me lo trajo desde la 1ra servida y al momento de comer yo ya no tenía agua) y demoró otros 10 minutos en traerme mi agua. Y para cerrar con broche de oro, después del agua, desapareció (literalmente pude irme sin pagar, pero no lo hice por moral y deber ciudadano de pagar lo consumido). No sé si el servicio fue así por estar en la terraza en lugar de adentro (la preferencia de la mayoría de los comensales que había) pero esto no es excusa. Tampoco lo es la cantidad de gente que había allí. Muy decepcionado con el servicio.
El ambiente, poco y nada en general: la terraza con su TV y abanicos apagados (otro punto negativo al servicio) y adentro la acústica no es buena para comer.
Insisto en que mi comentario es estrictamente para comer. Pude ver (esto antes de comentar y luego de comer) que el lugar es bueno para tragos y demás. Pues mejor que se limiten a eso, porque para la comida no es para nada recomendable gracias a la experiencia que tuve con su servicio.
Buenísima opción para aquellos que trabajen o estén por la Ciudad del Saber en horas de almuerzo y con hambre. Si bien tienen otro local que les hace competencia, Oreganos es, a mi parecer, para un grupo más maduro y quizás no tan jovial, comparado con la clientela de su competencia.
Ordené una Orégano's Burger que estuvo de 10 ptos! La carne de la hamburguesa y los vegetales estaban fresquísimos y el pan levemente tostado como debe ser. Tiene una opción para agregar bacon (no la usé), y lo mejor, es que la hamburguesa tiene un chimichurri y hummus que le dan un toque totalmente diferente y sabroso! Me gustó muchísimo también que la hamburguesa viniera acompañada de papas fritas naturales (es decir: gajos de papas de verdad (el tubérculo), no de esas que vienen empaquetadas y congeladas). La relación precio/calidad/cantidad es muy muy buena!
El servicio es diligente y no demorado, pero es un local en donde te acercas a la caja, pides tu comida y esperas a que esté lista, para luego pararte a buscarla y sentarte nuevamente. Este tipo de servicios no requiere de mucha atención ni es demasiado complicado (casi como fast food). Pero está bien para el enfoque que tiene el lugar.
El ambiente es frío, aunque mejora con la compañía de otros comensales (conocidos o extraños). Más allá de sus colores vivos que quizás ayuden a realzar el local un poco, el ambiente allí no invita a quedarse mucho tiempo sentado allí, ya sea comiendo o charlando.
Definitivamente creo que es una opción para quien trabaje o esté en la Ciudad del Saber en horas de almuerzo en días hábiles (solamente abren de lunes a viernes de 11:30 am a 4 pm). Aparte de la hamburguesa, vi que tienen menús del día a precios accesibles, que aunque no lo probé (solamente comí la hamburguesa), lo hace al local muy muy recomendable!
En mi última visita, quedé sin palabras de lo bueno que estuvo todo. Sin irme mucho por las ramas, trataré de ir al grano: la comida estuvo excelente!! Ordenamos mi novia y yo el plato de croquetas de queso brie con jamón serrano y su jalea que estaba de maravilla; también el siempre sabroso dip de espinacas y alcachofas; y los patacones de pixbae que estaban riquísimos. Todas esas entradas las cerramos con la hamburguesa black angus que estaba a otro nivel de buena!
El servicio fue muy muy muy muy muy (y repitan "muy" hasta el cansancio) bueno. Desde el valet parking hasta la mesera que nos atendió, al igual que la cocina del lugar. Todo estuvo perfecto! Cero queja sobre el tiempo de espera, sobre los refill de agua, sobre el conocimiento de la carta... La verdad, no sé si llamarlo suerte o que, pero el servicio de veras que estuvo de 10 puntos.
El ambiente es buenísimo para una cena íntima y tranquila con la pareja o un grupo muy pequeño de amigos (3 ó 4 personas). Mi única objeción al ambiente radica en que, aunque estuvimos en la planta baja, se escuchaba el estruendo de la música que ponían en el piso de arriba debido a la celebración de un quinceaños esa noche. Era un poco incómodo estar hablando a un tono de voz y tener que subirlo repentinamente por el estruendo y bulla del quinceaños. Le recomiendo a Tomate y Amor abstenerce de este tipo de celebraciones que no van acorde con el mood del restaurante; o en su defecto, acomodar el local de manera que semejante bulla no afecte la paz y tranquilidad de los comensales.
Su comida (especialmente sus entradas y la hamburguesa), su servicio y su ambiente (sin estruendos) son maravillosos. Todos los elementos de este restaurante invitan a recomendarlo con los ojos cerrados!!!!
Hacía mucho tiempo que no comía tan delicioso como hace un par de días en este restaurante. Fuimos mi novia y yo a almorzar, y como para mojarnos los pies con el menú ante tantos buenos comentarios, ordenamos unos sliders de pulled pork que estuvo riquísimo. Ante tan buen sabor, mi novia ordenó el pulled pork sandwich, mientras que yo me decidí por las costillas. Me quedo sin palabras para describir lo excelente y sabrosísimo que estuvo todo.
El servicio fue de más a menos: inició muy atento el mesero al darnos la carta y ayudarnos con las opciones, e incluso la cocina con la preparación de los platos. Sin embargo, una vez servidos, fue como si el mesero se olvidara de nosotros: en reiteradas ocasiones tuve que pedir refill de agua, y ni hablar para que me trajeran la cuenta y el vuelto. Estos detalles no se pueden descuidar jamás.
El ambiente es cool aunque con ciertos matices: adentro es tipo sportbar con las pantallas para ver eventos deportivos (aunque se dificulta conversar con el ruido de los platos y vasos). La terraza es mejor setting, siempre y cuando el clima y el tráfico lo permita. El camino para los baños tampoco es algo agradable, ya que hay que pasar al lado de la barra para llegar a ellos.
En fin, los detalles del servicio y el ambiente son altamente compensados (y con creces) por el sabor de la comida. Totalmente recomendable!!!!
La verdad que las reacciones que tuve luego de mi visita, no me las esperaba. Fui con mi novia a comer mientras esperábamos la tanda de una película. Ordenamos unos hard rock nachos con todo (aunque faltó algo que les contaré luego) que estaban buenísimos y unos aros de cebolla que estuvieron algo grasosos y el apanizado mismo no era muy bueno. La salsa ayudaba a mejorarlos, pero no estuvieron a la altura. Relación precio/calidad/cantidad está ahí más o menos, pero vi que tienen especiales lunch a buen precio en días de semana.
El servicio fue, para mi sorpresa, muy eficiente en cuanto a tiempo de atención y demás. Ayuda mucho al comensal y al restaurante si uno ojea el menú de la entrada y decide qué ordenar antes de sentarse a la mesa. También les cuento el tema de los nachos: a pesar de que los pedí con todo, no me sirvieron guacamole (no reclamé por ello, pues no me pareció gran cosa). Al venir la cuenta, el guacamole estaba incluido. Me quejé con el mesero, quien muy amablemente admitió la culpa (que quizás no fue ni de él, sino de los cocineros) y realizó el descuento pertinente. Destaco esto porque es algo que no ocurre en muchos restaurantes (pasa que a veces los meseros o dueños pelean con uno y se cierran mentalmente, quedando uno "congueado").
El ambiente, muy bueno para unos tragos o para comer, ya que la memorabilia que tienen es bastante buena, además de los videos musicales que proyectan en sus pantallas, los cuales crean un ambiente y un entorno musical de buen rock y buena onda.
Creo que con mi última visita, debo reordenar mi ranking de franquicias americanas en Panamá (esta pasa a ser la No.1, por delante de los "Viernes" y los "Irish"). Quedamos muy complacidos y lo recomiendo!!
Almuerzo rápido y ligero en la sucursal del causeway. Ordené unas papas picantes que estaban bien y un kafta de cordero que estuvo desbocadísimo en el buen sabor. Las papas, a mi concepto, debieron ser un poco más picantes, pero me gustó la mezclilla entre papa y pedacitos de camote. Buen toque. Del kafta, una maravilla: un wrap de cordero con vegetales y salsas que, todo mezclado, es una exquisitez!
El servicio, muy bien en líneas generales, aunque en algún que otro momento el mesero me dejó algo abandonado (era el único comensal en la terraza). Sin embargo, es justo que señale el conocimiento del mesero sobre el menú y agradecerle por la explicación tan rápida y sencilla que me dió sobre las diferencias entre shish taouk, shish kebab, falafel, shawarma, etc. (son cosas que siempre olvido y este señor supo explicarme muy bien. Créditos por eso).
El ambiente, en el causeway la terraza no es tan hat, ya que se ven solamente barcos, botes, yates y demás, y adentro tienes la posibilidad de una comida más íntima. Aunque overall tiene buen ambiente el del causeway, considero que el del Área Bancaria tiene mejor ambiente.
De cualquier manera, ambas sucursales son Recomendables!!
Comenzaré diciendo que lo recomiendo para lo que es: Una cafetería/pastelería. No tienen muchos platos salados (2 ó 3 sandwiches, y pan focaccia) y el resto es solamente dulces.
Pasé para probarlo. Ordené un sandwich cubano con un café con leche y un cheesecacke de nutela. Para lo que costó (12$), a pesar del muy buen sabor y todo, no creo que sea muy rentable en una base regular. Ahora bien, admito que estas opciones son algo caras, pero tienen otros dulces más económicos que, visto lo visto, pueden ser de igual o genial sabor. En detalle, en cuanto a sabor, puedo decir que el sandwich estaba muy bueno y el cheesecake estaba a otro nivel de bueno. El café tampoco se quedó atras, pues tenía muy buen sabor. Me gustó mucho que el café que utilizan es su propio café (según me explicó la señora que me atendió), nada comprado de por allí o algo por el estilo.
Del servicio, pues el mismo fue muy amable, atento y me explicaron en líneas generales en qué consistía el lugar (cosa que valoro mucho cuando visito un lugar por 1ra vez. Estos son negocios que no se pueden dar el lujo de tener 2das impresiones u oportunidades para llamar la atención de un cliente).
El ambiente, debo decir que dentro es bastante acogedor, se presta para tomar un café y charlar con alguien, o si se prefiere, pues tomar un café solo mientras se utilizan ipads o laptops (o para leer, los que lo prefieran). La terraza la vi cool, pero no fue algo que me haya matado. Quizás era por el calor infernal que sentía cuando visité este lugar.
Algo caro los precios para cosas saladas, y quizás algunas cosas dulces. Sin embargo, vale la pena tomarse un café y acompañarlo con opciones algo más económicas. Ahora bien, el hecho de que estén algo caros los precios no significa que, de vez en cuando, no valga la pena comprar algo allí, ya que el sabor es espectacular. Como dije al inicio, lo recomiendo como cafetería/ pastelería para esporádicas visitas.
Típico caso de un restaurante que es "hermano" de otro. Aunque para este caso, en algunos detalles supera a su pariente, mientras que en otros se queda corto.
Ordené una de las especialidades del lugar, que es el tomatopsomo. Para aquellos que saben qué es un ladopsomo, pues es lo mismo pero con abundancia de tomate. Para los que no saben qué es un ladopsomo, pues el tomatopsomo consiste en una serie de vegetales picados (pepino, cebolla, y mucho pero mucho tomate), acompañado de aceitunas griegas (las que son moradas oscuras) y unas tiras de pimentón, acompañadas del clásico zatsiki (o como se escriba) y pan pita tostado. El upgrade aquí es que el pan puede ser blanco o integral, sin costo adicional. El downgrade es que, a diferencia de su hermano, el tomatopsomo no permite agregarle pollo, además de ser más caro. Eso sí: tanto el ladopsomo de su restaurante hermano, como el tomatopsomo de Panos son cada uno deliciosos.
El servicio, siento que fue bastante bueno. Poco tiempo en la preparación del plato (aunque igual, no creo que requiriese de mucha preparación), atención cordial. Me gustó que tiene capacidad para estacionamientos, cosa que en la zona donde se encuentra (Cerca de Calle Uruguay) este tema es algo muy crítico.
El ambiente es mejor logrado que el de su hermano, a mi concepto. Considero que tiene quizás mayores referencias griegas que su bro.
A pesar de tener precios algo elevados, vale la pena visitarlo de vez en cuando para deleitarse con un tomatopsomo, y aunque no las probé, pude ver que las pizzas y los pitas también se veían bastante buenos.
Petit café que se encuentra a lo largo de la Vía Argentina. Especializado en Crepes, Sandwiches y Ensaladas, también sirven desayunos (que según escuché son bastante buenos). En esta ocasión almorcé allí, ordenando un crepe de pavo ahumado con queso brie que sabía bien, pero tampoco era algo tan espectacular para el precio que cobran. Siento que por ese precio, quizás podrían agregar algún acompañamiento que podría justificar el precio.
El servicio es eficiente y rápido. Puntos a su favor que faciliten menús de almuerzo que no son quizás su especialidad, pero con porciones y precios bastante buenos. Y además de eso, se ven deliciosos.
El ambiente es quizá lo más bajo: frío por dentro y afuera considero que no han aprovechado todo el potencial que ofrece la zona de Vía Argentina. Pienso que puede ser mejor.
En resumen, a pesar de su precio, creo que vale la pena ir a probar los crepes que allí sirven (tanto los dulces como los salados).
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