Descubrimos este restaurante gracias a Degusta. Tienen pasta hecha a mano, la comida estuvo toda deliciosa. El servicio es excelente, y tienen un piano de cola que un talentoso pianista tocó para amenizar la noche. Esto (el piano y el pianista) es una escena en peligro de extinción, y estuvo genial. Lo único que cambiaría, si pudiera, es el tiempo de servicio; ya que se disfruta la espera con buena música y conversación, pero sirven muy rápido (lo cual debe ser bienvenido durante los almuerzos de entre semana). ¡Buenísimo!
